Tan inútil como el color blanco en la caja de colores

“Cuando alguien te diga que no sirves para nada al igual que el color blanco en una caja de colores, créeme el color blanco sí sirve y mucho, para dar luz en la oscuridad, a lo mejor tú sí no sirves, pero el color blanco sí” – Dolores Camacho

Me causó mucha gracia leer este comentario de mi prima Dolores, como en todo bien chiste, el final es inesperado.

Me dejó pensando: Para mí el color blanco era inútil, pero eso no significa que no sirviera, solo significaba que yo no sabía cómo emplearlo. Así pasa con algunas de nuestras habilidades, están ahí, sin que les saquemos provecho hasta que descubrimos cómo puede ser útil.

Descubrámonos siempre, encontrando nuevos y mejores usos para nuestras habilidades, quizá algo que tenemos por ahí como inútil, sirva para dar más luz y brillo en nuestra vida y en la vida de otros.

El puente amarillo

Ayer fue un día muy importante en la corta vida de mi hija Victoria. Durante 6 meses, más del 10% de su vida entera, había intentado cruzar un puente amarillo en el patio del Jardín de Niños. Ayer finalmente lo cruzó.

¿Porqué te lo comparto?

Porque todos tenemos puentes amarillos que cruzar, sea un problema de salud, un reto profesional, iniciar una familia, aceptar una pérdida o hacer frente a los retos que el día nos impone.  Continuar leyendo “El puente amarillo”

Dejé de despedirme con un beso en las mañanas…

Todas las mañanas antes de irme a trabajar me despedía de mi esposa con un beso en los labios. Generalmente aún dormía cuando yo me iba, por lo que, al darle el beso, la despertaba. 

Ella se dedica exclusivamente al hogar, que no es lo mismo que “no trabaja”. Y con dos niñas pequeñas, es frecuente que duerma tarde y se despierte durante la noche.

Después de varios días de despertarla al despedirme, decidí que era mejor dejarla descansar y, muy a mi pesar, me comencé a ir sin darle un beso en las mañanas.

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Un lugar a donde no quieres volver jamás

Eran las 4 de la mañana cuando Dan sintió comezón en su brazos. Se encontraba en un punto crítico en su vida. La picazón extendió a todo su cuerpo. Su presión y desesperación era tal, que al poco tiempo estaba tirado en el piso, en un ataque de ansiedad, llorando mientras se rascaba. “Es el peor momento que haya pasado en mi vida” – recuerda en retrospectiva. Continuar leyendo “Un lugar a donde no quieres volver jamás”