“Así termina mi vida” – Pensé

Autobús

Era el la madrugada del 12 de Mayo, el sábado 11 habíamos viajado a mi natal Nueva Rosita, Coahuila, para festejar el día de las madres con mi mamá y mi abuela materna. Eramos 6 y había solo 5 lugares en el vehículo familiar, así que opté por viajar yo en camión.

Estaba un poco nervioso -debo admitir-, habían habido un par de accidentes de autobús en la región. 

El viaje de ida sucedió sin contratiempos. El de regreso, sin embargo, llegó retrasado.

Hacía poco tiempo que habíamos salido de la central, cuando me dio sueño y me dormí. Siempre había sido bueno para dormir en los autobuses, una gran ventaja cuando estudiaba a 6 horas de viaje en autobús de la ciudad donde vivo.

Lo que hizo memorable este viaje, fue el despertar repentinamente, sintiendo en el cuerpo los efectos de la desaceleración del vehículo. Como sucede en esos casos, todo pasó como en cámara lenta. Voltee a ver por la ventana y vi luces de otros vehículos, vinieron a mi mente los accidentes recientes, de inmediato pensé en mi esposa y mi hija, en mis papás y mis hermanos. “¿Tengo vigente mi seguro de vida? Sí”. Sé que mi esposa sabrá sacar adelante a nuestra hija. Sé que seré recordado con aprecio por ellas, familia, amigos y en quienes haya podido apoyar con mis conferencias. “Así termina mi vida” pensé, cerré mis ojos, y esperé el impacto.

Sabes, al leer esto, que afortunadamente sigo aquí, no hubo choque alguno, el conductor olvidó frenar con tiempo antes de un cruce de ferrocarril y frenó súbitamente para lograr detenerse antes de las vías del tren, lo cual logró y solo quedó en eso, un susto. 

¿Porqué te comparto esta anécdota?

Porque, te soy sincero, no me dio mucho miedo la muerte. Digo, tampoco te digo que no me dio nada de miedo, sí, sí me dio temor, pero solo un poco. Comparativamente me asusté unas 3 más la ves que, al intentar que mi hija diera sus primeros pasos, se cayó de frente y pensé se había lastimado su nariz.

Creo que no me dio miedo porque me siento en paz conmigo, porque soy congruente con mi sueño, lucho por hacer lo que me gusta hacer. Ahora sé que si mi vida terminara ahora, no me arrepentiría de estar haciendo lo que hago.

Me siento en paz con mi esposa y mi hija, porque mi esposa sabe que la amo, a mi hija le he dado tanto cariño como he podido y hay muchas fotos que pueda ver y para saber que su papá la quiso mucho. Porque tuve la precaución de adquirir y estar pagando, pase lo que pase, un seguro de vida que facilitaría un poco a mí esposa el proceso de dolo y el iniciar su nueva vida sin mi. 

Me siento en paz con mi familia, porque he procurado ser bueno y he aprendido de mis errores. Les he demostrado, quizá no tanto como debería, que los quiero mucho. Y sé que ellos lo saben.

Me siento en paz contigo, que me haces favor de leerme, porque sé que siempre te he sido sincero. Y todo lo que he escrito ha sido con el propósito de que te ayude en tu vida.

Te he compartido muchos motivos por los cuales es importante seguir tus sueños. Y ayudar a otros a lograr los suyos.

Es cierta la frase: “Solo Se Vive Una Vez”, pero se equivoca quien piense que se trata de vivirla como si fuera a terminar mañana. Hay que disfrutar el presente, pero esperando vivir 100 años.

Ahora sé, que cuando uno piensa que su vida está por terminar, se cuestionará qué deja pendiente. Espero sea dentro de muchos muchos años que tu vida llegue a su fin. Y deseo profundamente que vivas tus sueños, para que al final de tu vida, termine en paz.

Nota: Busqué una imagen genérica, no relacionada con el autobús en que viajé. Como menciono no hubo accidente, fue solo un susto y en general el conductor manejó muy bien.

Autor: Vicente Campos - Conferencista

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