El sueño de ser el mejor del mundo.

El día de ayer la selección nacional de fútbol de México, mi país, perdió en octavos de final contra Holanda en un partido donde la selección tricolor dominó el marcador la mayor parte del tiempo.

De inmediato se dieron en redes sociales se dieron comentarios de diversa índole: Los que se burlaban del equipo rival; los que criticaban la burla de esta o aquella empresa holandesa; felicitando a la Selección Mexicana por su participación; de enojo y frustración; y los que expresaban que se debía buscar ganar el primer lugar, que conformarse con menos era mediocridad. ¿Lo es?

Conozco poco de fútbol, generalmente solo veo los partidos de la selección nacional en los mundiales. Así que me abstendré de comentar sobre la parte futbolística. 

Por otro lado, recordemos que no existe una verdad única, existen puntos de vista con verdades complementarias: Las 2 caras de la moneda.

De lo que sí conozco es sobre sueños. 

¿Son los seleccionado mexicanos -o de cualquier otro país eliminado- exitosos o fracasados?

Depende.

¿De qué depende? De cuál era su sueño. 

¿Su sueño era ser campeones en el mundial de fútbol de Brasil 2014? Fracasaron en su sueño.

Para algunos, su sueño era otro: “Ser seleccionado nacional”; “Hacer un buen papel”; “Pasar a octavos de final”; “Poner en alto en nombre de México”, por citar algunos.  Ellos lograron su sueño.

Siendo parte del mismo equipo, algunos jugadores habrán fracasado y otros lograron su sueño.

El conferencista Miguel Ángel Cornejo comenta en uno de sus libros el diálogo imaginario entre 2 vagabundos:

“-Yo soy un triunfador -decía un vagabundo al otro- y tú, en cambio, eres un fracasado.
– ¿Cómo puedes decir eso? Ambos somos vagabundos.
– Sí, dijo el primero, pero yo siempre quise ser vagabundo y tú en cambio, querías ser vanquero.”
Miguel Ángel Cornejo

Así, en la misma circunstancia, podemos ser unos triunfadores o ser unos fracasados. 

Mi sueño no es ser “el mejor” conferencista del mundo. Ni el mejor pagado del mundo. Ni el autor más leído del mundo.

Son objetivos que no están en mi control. De no lograrlos me sentiría fracasado a pesar de tener crecimiento y un éxito que, por muy grande, se vería pequeño en comparación con la meta mayor.

Debemos buscar sueños que estén lo más posible en nuestro control y que sean lo suficientemente grandes para retarnos, pero lo suficientemente alcanzables para que no nos desmotiven.

¿Conformismo? Si al alcanzar ese sueño inicial ahí nos quedamos sí. Sería conformarse. Pero si una vez alcanzándolo nos ponemos un sueño mayor no lo es. 

Ahora bien, conformarse no siempre es malo. Yo tengo una esposa y me conformo con una. Hay quienes no y quieren tener 2 o 3. Hay culturas donde eso no es un problema, pero hay otras donde sí.

Creo que estoy divagando un poco. A lo que voy es que debemos elegir bien nuestros sueños. Nuestro sueño debe:

  • Ser retador. Que te haga crecer.
  • Ser medible. Que le puedas decir: ¡Lo logré!
  • Ser alcanzable. Si bien no fácilmente, sí debe ser algo que puedas lograr.
  • Que esté, lo más posible, en nuestro control. Ser el hombre más rico del mundo depende de tu esfuerzo, pero también de otros muchos factores fuera de tu control.

En fin, los dejo. Voy a correr. No correré la mayor distancia en la historia, ni en el menor tiempo. Pero sí estoy buscando correr más lejos y más rápido de lo que he logrado hasta la fecha.

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