Hecho es mejor que perfecto.

Hecho - Palomita

Seguramente te ha pasado una situación así:

Era un proyecto importante, quería terminarlo cuanto antes, que quedara perfecto. Pero mi mente parecía no querer cooperar.

Las ideas no fluían y mi cuerpo y mente estaban en mi contra: “Como que ya hace hambre, mejor primero como y luego ya me podré concentrar.”; “Este párrafo no está bien, lo voy a borrar y volver a empezar.” y así un sin fin de ideas volaban por mi mente. Impidiéndome avanzar.

Sin duda alguna preocuparnos por hacer las cosas y por buscar hacerlas lo mejor que podamos y cada vez buscar hacerlo aún mejor es tremendamente bueno. El problema está cuando nos presionamos tanto por buscar la “perfección” que nos estresamos a un grado tal que nos bloqueamos y no podemos avanzar. 

Ahí es donde existe una frase que me ha sido muy útil para retomar el control:

“Hecho es mejor que perfecto” – Anónimo

Y es que a veces es tanta mi obsesión por que la presentación para la conferencia sea “perfecta” que me enfoco en una o dos láminas y les hago mil cambios, pongo una y otra imagen, las modifico, les cambio el tamaño de texto, regreso a una imagen anterior, busco un vídeo que pueda ir mejor, pero ninguno me convence al 100%, cambio el tipo de letra y de nuevo el tamaño… ¿Logro explicar la idea?

Me quedo patinando en una partecita de una presentación, sí,  haciendo mejoras, pero que serán poco sustanciales para los asistentes o la empresa.

Cuando me doy cuenta que estoy pasando demasiado tiempo en arreglar pequeños detalles, pienso para mi: “Vicente, hecho es mejor que perfecto. Avánzale y luego lo modificas.” Me pongo una nota, por seguir el ejemplo: “*** Cambiar la imagen” y así cuando haya terminado toooooda la presentación, regreso a los puntos que considero requieren mejorarse. 

Siempre que algo queda pendiente pongo “***” (tres asteriscos) en la diapositiva, antes de la nota, de esa manera puedo buscar “***” y encontrar fácilmente las partes donde consideré hacía falta realizar cambios.

Sorprendentemente muchas de las veces, cuando regreso a esa parte que tanto me obsesionaba, ya con una visión más fresca y libre de la presión de terminar la presentación, se me ocurren más y mejores ideas, a veces para modificar esa parte, muchas otras para eliminarla y poner otra cosa en su lugar.

Steve Jobs era un obsesivo en buscar la perfección, “el mejor producto”, sin embargo él buscaba trabajar siempre sobre la base de algo terminado. Cuando iba a construir las primeras tiendas Apple primero armó una tienda completa en su casa, e iba y le hacía modificaciones, y luego que ya estaban esas modificaciones, le hacía otras más, y así sucesivamente. Pero siempre sobre la tienda completa.

Al final, cuando se abrió la primera tienda Apple no era una tienda perfecta, siguió haciendo cambios cuando la estaban construyendo, se inauguró y le siguió haciendo muchas más modificaciones. Si hubiera esperado a que fuera 100% perfecta antes de abrir, no le habría alcanzado la vida para hacerla. Todos, absolutamente todos su productos aún requieren muchas mejoras.

En lo personal, enfocarme en avanzar lo más posible y luego regresar a pulir los detalles me ha funcionado muchísimo, no solo a estresarme menos, sino también a dar más y mejores resultados. 

¿A ti qué te sirve para reducir tu estrés o ser más productivo?

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