indecision

Hombre muere “por indeciso”


“Hombre muere por indeciso”, ese fue el titular que leyó hace tiempo un amigo a quien llamaré César Juárez, para no decir Carlos Jasso.

La nota del periódico amarillista aclaraba el titular: Un albañil trató de cruzar un bulevar, pero, según el conductor que lo atropelló, “el trabajador se aventuró hasta el tercer carril y eso hizo que él dirigiera su unidad hacia el lado contrario, pero que luego el trabajador se regresó justo hacia donde él movió la unidad, y sucedió lo inevitable.”

Sin duda alguna, fue en lamentable accidente. Máxime porque costó la vida a quien, suponiendo que sea cierta la afirmación del conductor, intentaba cruzar el camino y titubeo.

Y me pregunto. ¿Cuantos negocios podrían llevar el mismo título? “Cerrado por indeciso”. Emprendedores que vieron que venían los cambios, que sabían podía traer oportunidades y no las aprovecharon.

En una entrevista a nada más ni nada menos que el tercer hombre más rico del mundo, le preguntaron cuales habían sido sus más grandes errores. El respondió lo siguiente:

Mis errores más grandes, no aparecen en los libros. No son las acciones que compré y después bajaron de precio. Mis errores más graves fueron errores de indecisión. Cuando supe que debía invertir y NO lo hice. Warren Buffet

Imagínate, para el tercer hombre más rico del mundo, sus más grandes errores fue no actuar cuando debía en la medida que debía. Vale la pena preguntarnos, ¿Nos estará pasando lo mismo?

¿Habrá sueños que hayan muerto por indecisión? Por supuesto que sí, cuando posponemos, cuando no nos decidimos a vivir a plenitud nuestra vida. Cuando no decidimos si el momento para construir nuestros sueños es hoy, mañana o quizá pasado mañana.

¿Porqué no decidir a vivir la vida a plenitud? El no hacerlo, tiene un costo altísimo: La vida misma. Igual que el hombre que falleció atropellado, la falta de decisión puede costarnos la vida. Sí, la vida, y es el nuestro corazón lata, nuestros pulmones se inflen y desinflen, que vayamos de lunes a viernes a trabajar no es garantía de estar vivo.

Una vida que no hemos decidido y a vivir a plenitud, en realidad no es vida.

Decidamos hoy emprender a plenitud, soñar con total determinación de triunfo. Decidamos vivir a plenitud.

Nota tomada del sitio web de Carlos Jasso: DCS México

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