Cópiame lo bueno; no lo malo.

Cópiame lo bueno; no lo malo

Hoy les compartiré una anécdota muy personal.

Cuento con la dicha de tener padres que admiro y respeto. Ambos practican el mejor de los métodos de enseñanza: El ejemplo.

Dicho lo anterior, cuando me portaba mal, eran pocas las veces que yo podía alegar en mi defensa: “Pero tú también lo haces”.

Para esas raras veces, mi madre respondía: “Sí, pero cópiame lo bueno; no lo malo”.

¿Porqué les comparto esto?

Continuar leyendo “Cópiame lo bueno; no lo malo.”