Dejé de despedirme con un beso en las mañanas…

Todas las mañanas antes de irme a trabajar me despedía de mi esposa con un beso en los labios. Generalmente aún dormía cuando yo me iba, por lo que, al darle el beso, la despertaba. 

Ella se dedica exclusivamente al hogar, que no es lo mismo que “no trabaja”. Y con dos niñas pequeñas, es frecuente que duerma tarde y se despierte durante la noche.

Después de varios días de despertarla al despedirme, decidí que era mejor dejarla descansar y, muy a mi pesar, me comencé a ir sin darle un beso en las mañanas.

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