Trayecto al jardín más bello del mundo

Se decía esa ciudad tenía el jardín más bello del mundo.

Había un problema, para llegar a él había que caminar por más de 2 horas.

¿Qué son 4 horas – 2 de ida y 2 de vuelta-  a cambio de ver el jardín más bello del mundo? ¡Nada!

Eso pensaron nuestros personajes de esta historia.

Por azares de la vida, iniciaron juntos el camino.

Él primer siendo más joven decidió avanzar a paso veloz, dejando atrás al hombre adulto.

Caminó a toda prisa. En ratos, trotó. Finalmente, en 1 hora y 10 minutos llegó al jardín…

Era un jardín muy lindo sí. ¿Pero el más bello del mundo? ¡Nah!, no era lo que esperaba… Regresó a toda prisa decepcionado.

A medio camino se topó al hombre adulto, le dijo que regresara, que el jardín no era la gran cosa.

El hombre lo escuchó cortésmente, pero le dijo que de igual forma prefería continuar.

“Vaya, fui, vi el jardín, volví !Y me topé al señor a medio camino! ¡Que si es lento!” – Pensó el joven mientras trotaba el último tramo para llegar al inicio.

Habían pasado ya 2 horas y 15 minutos desde que él inició el trayecto. Al llegar al jardín el hombre se dio cuenta que el joven tenía razón, sí era muy lindo, pero no, definitivamente no era el más bello.

Lo contempló un poco y volvió, disfrutando de regreso, como lo había hecho de ida, de la bella vegetación que había en el trayecto. Contempló un tipo de insecto que jamás había visto; cortó una flor silvestre para su mujer; tomó fotos de un ave preciosa, única de la región; disfrutó el aroma del aire, fresco, húmedo, falto de smog.

Estaba casi por llegar de vuelta al inicio cuando pensó para si: “Vaya, que hermoso camino”

¿A qué voy con esta historia?

Dice mi tío Lázaro, para no decir Lalo, que a veces pensamos cosas como:

“Cuando tenga tal carro seré feliz”
“Cuando tenga tal casa seré feliz”
“No, ahora sí, cuando tenga “X” trabajo, voy a sentirme pleno”
“Bueno, cuando gane “tanto” voy poder realizarme”
…. Etc., etc.

Es imprescindible tener sueños. Soy el primero en afirmarlo. Pero que no te pase lo que al joven de la historia, que por buscar la meta, se perdió el maravilloso trayecto.

Sueña, construye tu sueño, busca llegar a él con todas tus fuerzas. Pero recuerda que a veces, la recompensa está en el camino.