Enemigo Interno

Tu Enemigo Interno

Hace unos días publiqué un artículo titulado “Acabar con tus enemigos. La mejor manera.”

Y unos amigos, a quienes llamaré Marisol y Mario, para no decir Marcela y Manuel, me comentaron algo muy cierto. Más importante que nuestros enemigos externos, es dominar a nuestro enemigo interior.

Y es que a quien no le ha pasado que debe hacer algo pero nuestra mente va hace otra cosa.

¿Qué podemos hacer para controlar a nuestro yo interno?

Vamos a iniciar por identificar a que se debe esta dualidad. Parecería que tuviéramos 2 mentes y sí, neurológicamente tenemos 2 cerebros (hay quien dice que 3, pero dejémoslo en 2): El cerebro primitivo y el cerebro neocortéx.

Nuestro cerebro primitivo es nuestro cerebro animal, se guía por instinto. Es el que hace que quitemos la mano antes de siquiera darnos cuenta que nos quemamos. Es donde se encuentra la amígdala que es lo que determina qué nos gusta y qué no. Vamos, que cuando veas a alguien a quien estimas, deberías decir “Te quiero con toda mi amígdala” en lugar de decir “con el corazón”.

Nuestro cerebro del neocortéx por otra parte, es un cerebro que se desarrollo por encima de del primitivo. Es el que nos da la capacidad de razonar y analizar. Es el que nos dice que debemos tomar la medicina aunque “sepa fea”, saludar a esa persona aunque nos “caiga mal” y hacer el trabajo que tenemos que hacer aunque “no nos guste”.

Si algo nos gusta o no nos gusta está determinado por el cerebro primitivo. Y lo quien puede razonar los beneficios a largo plazo es nuestro cerebro racional.

A eso se debe la lucha interminable. Nuestro yo racional sabe que debemos trabajar en el reporte. Nuestro yo primitivo quiere divertirse y distraerse.

¿Cómo podemos controlarlo?

El Dr. César Lozano en su artículo “El Poder del Ahora” da un muy buen consejo para concentrarnos en lo que estamos haciendo:

“Escoge una palabra que sea como una especie de “ancla” que te regrese al aquí y al ahora. Un ejemplo puede ser la palabra “focus”; que te enfoque y te retorne al “ahora” siempre que tu mente comience a divagar.” Dr. César Lozano

El tener una palabra o frase que sirva de ancla es útil porque las palabras son dominio de nuestro cerebro racional, y al verbalizar retomamos el control. Una pregunta también puede ser de utilidad, personalmente uso la pregunta: “¿Y si me concentro?” para retomar lo que debo hacer.

¿Debo controlar al cerebro primitivo e irracional siempre?

El cerebro primitivo es terco, insistente y juguetón… Como un niño. Es él donde reside nuestro “niño interior”.

Por supuesto debemos lograr que sea el cerebro adulto -el racional- el que mande. ¿Te imaginas que ganara el deseo de no levantarte a trabajar?

Pero sí es importante escuchar la voz de nuestro niño interior, tiene algo importante que decirnos, quiere que realicemos actividades que nos diviertan más, que nos reten, que nos hagan felices.

Steve Jobs tenía una costumbre:

“Me miro en el espejo cada mañana y me pregunto. Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿Haría lo que estoy a punto de hacer? Si la respuesta es no por varios días, sé que es momento de cambiar algo.” Steve Jobs

Así que mantén en mente que ese, nuestro peor enemigo, que no nos permite hacer lo que debemos hacer, puede ser la manifestación de  nuestro niño interior, diciéndonos que quizá ya es tiempo de hacer lo que queremos hacer.

Debemos buscar el equilibrio y empatar el deber con el querer. Es así como podremos alinear nuestros esfuerzos con nuestro sueños.

PD: La extraordinaria pintura que uso en este artículo es una obra de Duy Huynh

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2 pensamientos en “Tu Enemigo Interno”

  1. Vicente, al fin tuve oportunidad de leer tu articulo, me parecio excelente, tengo un problema de procrastinación y me gusto mucho la idea del Dr Cesar Lozano de dominar mediante palabras, tomare en cuenta su sugerencia de tener una palabra o frase que me regrese al ahora, y luego te cuento como me esta llendo

    1. Me gustó por lo mismo, también soy un procastinador confeso.

      Y quise complementarlo de esa manera, viendo que no es del todo malo el procastinar. El hacerlo te ayuda a descubrirte, a conocer que te gusta y que no. A conocer cosas nuevas. Es nuestra de explorador.

      Como en muchas cosas en la vida, el secreto está en encontrar la justa medida.

      Gracias por tu amistad.

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